Adam Back, cofundador de Blockstream y una de las mentes más respetadas del ecosistema Bitcoin, no se guardó nada: calificó a los impulsores del BIP-110 como personas que simplemente no comprenden cómo funciona el protocolo que dicen defender. La propuesta busca prohibir los Ordinals dentro de la red de Bitcoin, pero está encontrando una resistencia cada vez más fuerte desde adentro.
El momento no podría ser más crítico. Con apenas tres semanas para que venza el plazo de activación del BIP-110, el apoyo de los mineros se desplomó a menos del 1%, una señal clarísima de que la iniciativa no tiene el músculo técnico ni el consenso necesario para salir adelante. Sin ese respaldo mayoritario, la propuesta prácticamente está condenada al fracaso.
La discusión de fondo sigue siendo la misma de siempre: ¿hasta dónde debería intervenir la comunidad para decidir qué usos son válidos dentro de Bitcoin? Back deja claro que intentar censurar casos de uso como los Ordinals va en contra de la filosofía central del protocolo, y los números le están dando la razón.