El vicepresidente del Banco Central de Chile, Alberto Naudon, prendió el debate en la región al señalar que las stablecoins pierden su atractivo principal en economías donde el movimiento de divisas es libre y sin trabas. Según su lectura, estas monedas digitales cobran sentido sobre todo cuando los ciudadanos enfrentan barreras para acceder a monedas extranjeras o cuando los sistemas financieros locales son poco confiables.
En países como Chile, donde cualquier persona puede comprar dólares sin mayores restricciones y los pagos internacionales funcionan con relativa fluidez, las stablecoins no aportarían una ventaja competitiva clara frente a los canales tradicionales ya existentes.
Esta postura llega en un momento en que varios gobiernos latinoamericanos están evaluando cómo regular los activos digitales. El planteamiento de Naudon invita a hacerse una pregunta clave: ¿para quién son realmente útiles las stablecoins en la región? La respuesta podría estar más del lado de Venezuela o Argentina, donde sí hay restricciones, que en economías abiertas como la chilena.