Durante mucho tiempo, las stablecoins fueron como ese vecino del barrio cripto al que los bancos ni saludaban. Pero eso está cambiando rápido. Las grandes entidades financieras del mundo están volteando a mirar estas monedas digitales con otros ojos, y no precisamente por casualidad.

El mercado creció de manera impresionante: de unos 27 mil millones de dólares en 2020 a más de 300 mil millones en la actualidad. Lo interesante es que buena parte de ese crecimiento ya no está ocurriendo dentro de los exchanges cripto, sino en usos más cotidianos como pagos, remesas y transferencias internacionales.

Para los colombianos esto tiene implicaciones concretas. Si los bancos locales empiezan a ofrecer productos basados en stablecoins, enviar plata al exterior o recibir pagos desde otros países podría volverse más barato y rápido que hoy. Menos comisiones, menos trámites, menos esperas.

Claro que también hay preguntas sobre regulación y quién controla realmente estas herramientas cuando están en manos de los bancos tradicionales. Eso será clave para saber si el beneficio llega de verdad a los usuarios de a pie.