Barry Silbert, fundador de Digital Currency Group (DCG) y uno de los inversores más influyentes del mundo cripto, está apostando sus fichas en Bittensor (TAO), el protocolo descentralizado de inteligencia artificial que ha captado la atención de varios fondos institucionales en los últimos meses.
La movida no es casual. Silbert repite una fórmula que ya le funcionó antes: identificar activos con escasez digital real antes de que el mercado masivo los descubra. Así entró en Bitcoin cuando nadie le paraba bolas, y así también respaldó Zcash en sus primeros días, obteniendo retornos históricos en ambos casos.
Ahora ve en TAO una convergencia poderosa entre dos narrativas que dominan el ecosistema: inteligencia artificial y activos escasos. Bittensor construye una red donde los modelos de IA compiten y colaboran de forma descentralizada, con TAO como token nativo que incentiva todo el sistema.
Para el mercado colombiano, esto es una señal importante: el dinero institucional está mirando hacia los proyectos donde la IA y el blockchain se encuentran, y ese cruce podría marcar la próxima gran tendencia del sector.