Berkshire Hathaway cerró su era Buffett con una reserva de efectivo que pocos en la historia de las finanzas han visto: casi 400 mil millones de dólares guardados como si fueran para el fin del mundo. Greg Abel, el hombre que ahora lleva las riendas, heredó una posición envidiable pero también una presión enorme: ¿cómo mover esa plata sin que nadie diga que echó a perder lo que construyó el legendario oráculo de Omaha?
Los mercados tradicionales están en modo espera, analizando cada señal de Abel para adivinar si va a apostar por grandes adquisiciones o si prefiere mantener la cautela que caracterizó a Buffett en sus últimos años.
Pero en el ecosistema cripto la pregunta es otra: ¿y si una fracción de esa liquidez histórica voltea a mirar Bitcoin u otros activos digitales? Aunque Buffett fue famoso por despreciar las criptomonedas, Abel tiene su propio estilo y una nueva generación de inversores institucionales empuja fuerte. El movimiento de ese dinero, sea donde sea, va a mover mercados.