Imagínense tener una billetera digital olvidada por más de una década y que de repente valga una fortuna. Eso fue exactamente lo que pasó con una wallet de Bitcoin que estuvo completamente inactiva desde 2011, cuando el precio de cada moneda rondaba los 3 dólares. Su dueño, o quien sea que tenga las llaves, decidió moverla ahora y el resultado es sencillamente impresionante.
La valorización acumulada durante todo ese tiempo supera el 2,4 millones por ciento. Para ponerlo en perspectiva colombiana: si alguien hubiera guardado el equivalente a un millón de pesos en Bitcoin en aquella época, hoy estaría mirando una cifra con tantos ceros que ni la calculadora del celular aguantaría.
Este caso se convierte en uno de los ejemplos más extremos de lo que la comunidad cripto llama "hodling", es decir, comprar y no vender pase lo que pase. Muchos en el mercado han intentado imitar esa paciencia, pero pocos logran resistir la tentación cuando los precios suben y bajan como montaña rusa. Este usuario, en cambio, aguantó firme más de trece años.