El BIP-110, una propuesta de mejora para Bitcoin que venía generando expectativa en la comunidad cripto, acaba de recibir un golpe que prácticamente la deja fuera de combate. Todo comenzó cuando Coldcard, uno de los cold wallets más reconocidos del ecosistema, sufrió un exploit que puso en duda la seguridad del proceso de activación y le quitó credibilidad a la iniciativa justo en un momento clave.
Pero el problema no para ahí. El respaldo de los mineros, que es fundamental para que cualquier soft fork en Bitcoin salga adelante, está en números muy pobres: apenas el 2.53% del hashrate ha mostrado señales de apoyo. Para que esta propuesta pudiera activarse, necesitaría alcanzar el 55%, una cifra que hoy se ve absolutamente inalcanzable.
La combinación de una falla de seguridad en una herramienta clave y la indiferencia de los mineros pone al BIP-110 en una situación muy complicada. Aunque técnicamente podría reactivarse en el futuro si se corrigen estos problemas, por ahora la propuesta parece estar en pausa indefinida, y muchos en la comunidad ya la dan por muerta.