El precio del Bitcoin ronda los 65.000 dólares y muchos piensan que los mineros están nadando en plata. Sin embargo, la realidad cuenta una historia muy diferente: los ingresos por comisiones de transacción que reciben quienes sostienen la red han retrocedido hasta niveles que no se veían hace cinco años.
Las comisiones son la segunda fuente de ingresos de los mineros, después de la recompensa por bloque. Cuando la red está congestionada y hay mucha actividad, esas comisiones suben y el negocio se pone más atractivo. El problema es que hoy, aunque el Bitcoin vale más en dólares, el volumen real de transacciones no está acompañando ese crecimiento en precio.
Para los mineros colombianos y latinoamericanos que invirtieron en equipos con la expectativa de aprovechar el ciclo alcista, esta situación exige recalcular. El precio alto no basta si la red no está moviéndose con fuerza. El negocio de minar sigue siendo viable, pero claramente más ajustado de lo que muchos calcularon cuando vieron el Bitcoin despegar.