El panorama macro esta semana no está fácil para nadie. El conflicto con Irán metió un susto serio a los mercados globales: el precio del petróleo subió cerca del 8%, lo que encendió las alarmas sobre inflación y desaceleración económica al mismo tiempo. En Asia, las acciones tecnológicas y de semiconductores sufrieron caídas importantes, reflejando el nerviosismo de los inversionistas.

En medio de todo ese ruido, Bitcoin se mantuvo. No es que haya volado al alza, pero tampoco se derrumbó, y eso ya dice algo sobre cómo el mercado cripto está respondiendo a las presiones externas.

El otro factor que complica el cuadro es la Reserva Federal de Estados Unidos. El FOMC sigue sin consenso claro sobre si bajar, mantener o subir las tasas de interés. Esa incertidumbre golpea directamente a los activos considerados de riesgo, y las criptomonedas siempre quedan en esa categoría cuando el miedo manda.

Por ahora, Bitcoin aguanta. Pero los próximos días, con la decisión de la Fed encima, van a ser clave para saber si esa resistencia se sostiene o si el mercado finalmente cede ante tanta presión acumulada.