Bitcoin llegó a tocar la zona de los 65.000 dólares, pero no pudo sostenerse ahí. Esa barrera funcionó como un techo que frenó cualquier intento de subida, y el mercado se quedó mirando sin saber muy bien para dónde moverse.

El contexto no ayuda. Las grandes instituciones financieras están saliendo de las acciones tecnológicas a un ritmo que sorprende hasta a los más veteranos de Wall Street. Cuando los fondos institucionales se ponen nerviosos con el sector tech, ese miedo suele contagiarse a los activos de riesgo en general, y Bitcoin no es la excepción.

Sin embargo, no todo es pesimismo. Varios traders siguen con los ojos puestos en una posible ruptura alcista, argumentando que la estructura del mercado todavía da señales positivas si se mira con calma y en perspectiva más amplia.

La clave ahora es si Bitcoin logra mantenerse por encima de soportes clave o si la presión bajista termina arrastrándolo hacia zonas más bajas. Las próximas jornadas van a decir mucho sobre el rumbo que tome el mercado cripto en general.