El mercado cripto volvió a mostrar su lado más vulnerable esta semana, con Bitcoin tocando sus valores más bajos en dos semanas seguidas. La caída no llegó sola: llegó de la mano de una Wall Street que simplemente no encontró energía para arrancar, mientras que en Asia sí se vivió cierto alivio con rebotes moderados en varias plazas bursátiles.
El problema es que Bitcoin sigue amarrado al comportamiento de los mercados financieros tradicionales de Estados Unidos. Cuando las bolsas gringas se mueven de lado o caen, el rey de las criptos siente el golpe casi de inmediato. Ese fue exactamente el patrón que vimos al cierre de mes: sin un catalizador positivo desde Nueva York, BTC no tuvo con qué defenderse.
Este episodio deja una lección que el mercado parece olvidar y recordar en ciclos: la correlación entre crypto y los activos tradicionales sigue siendo real y poderosa. Mientras los grandes capitales institucionales no cambien de humor, Bitcoin difícilmente podrá construir una recuperación sólida y sostenida en el corto plazo.