En pleno 2025, cuando transferir dinero al otro lado del mundo debería ser tan sencillo como enviar un mensaje de WhatsApp, los grandes bancos decidieron mover toneladas de oro físico entre países por un valor de 11 mil millones de dólares. Brad Garlinghouse, el CEO de Ripple, no dejó pasar la oportunidad y lo señaló sin rodeos: eso es operar con mentalidad del siglo pasado.

Para Garlinghouse, este episodio no es un detalle menor. Es una radiografía del sistema financiero tradicional, uno que sigue dependiendo de aviones, bodegas blindadas y logística pesada para mover valor, cuando la tecnología blockchain ya permite hacer exactamente lo mismo en cuestión de segundos, sin tanto trámite y con costos mucho más bajos.

La crítica llega en un momento clave, justo cuando los rieles cripto ganan terreno en pagos internacionales y las instituciones tradicionales siguen buscando excusas para no actualizar sus infraestructuras. Garlinghouse, como cara visible de Ripple, aprovecha cada oportunidad para recordar por qué nació XRP y cuál es la apuesta real de su empresa en el sistema de pagos global.