Brasil vive uno de los escándalos financieros más sonados de los últimos años. La Policía Federal del país carioca llamó a declarar a Gabriel Galípolo, presidente del Banco Central, y a Roberto Campos Neto, quien ocupó ese cargo anteriormente, en el marco de una investigación sobre la supervisión ejercida al Banco Master. El caso también salpicó a André Esteves, cabeza del poderoso BTG Pactual.

El asunto enciende las alarmas porque toca directamente a las figuras que se supone deben velar por la solidez del sistema financiero brasileño. Que los máximos reguladores del país terminen citados por la Policía Federal no es un chiste, y el impacto de este escándalo ya se siente en toda América Latina.

Para el ecosistema cripto regional, la historia importa: cuando las instituciones tradicionales tambalean, muchos inversionistas voltean la mirada hacia activos descentralizados como bitcoin o stablecoins, buscando alternativas fuera del alcance de la burocracia estatal. Brasil, mercado líder en adopción cripto en la región, está bajo la lupa.