El Bitcoin volvió a mostrar sus garras esta semana, retomando un impulso positivo que ilusiona a los inversores que venían aguantando la presión bajista de las últimas jornadas. La señal es alentadora, pero hay que tomarla con calma porque el mercado todavía no ha consolidado una tendencia alcista de verdad.

Por su parte, Dogecoin llegó a niveles que ponen los pelos de punta: sus indicadores rozaron el piso, una zona que históricamente ha antecedido rebotes importantes. No significa que ya tocó fondo definitivo, pero sí que vale la pena tenerlo en el radar con cuidado.

El panorama de XRP también cambió de cara: los vendedores que apostaban contra el activo empezaron a cerrar sus posiciones, lo que le da cierto alivio al precio y abre la puerta a una posible recuperación.

Eso sí, el punto clave aquí es que estas recuperaciones locales siguen siendo eso, recuperaciones locales. El mercado todavía no está generando las condiciones para un bull run bien formado. Antes de meterle ficha con todo, lea bien la jugada y maneje el riesgo con cabeza fría.