Los mercados globales entraron en modo pánico luego de que Donald Trump lanzara la idea de que Estados Unidos tomaría el control del Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial. La reacción fue inmediata: el crudo se disparó un 4% y Bitcoin se fue al piso, tocando los 62.600 dólares.

Esta caída del rey de las criptomonedas muestra una vez más cómo BTC sigue siendo sensible a la tensión geopolítica. Cuando el mundo huele a conflicto, los inversores corren hacia activos considerados más "seguros" y salen de posiciones de mayor riesgo, incluyendo las criptos.

Lo curioso del episodio es que Dubái salió al ruedo con una propuesta alternativa para bajarle el voltaje a la situación antes de que los mercados se siguieran derrumbando. Los detalles de esa iniciativa aún están tomando forma, pero su sola aparición fue suficiente para que varios analistas pusieran pausa al pesimismo.

Por ahora, los ojos del mercado cripto siguen puestos en Washington y en el Golfo Pérsico.