El gobierno chino está dando un paso más en su ofensiva contra las criptomonedas. Las autoridades judiciales del país asiático están impulsando una propuesta para que el uso de monedas de privacidad, como Monero o Zcash, y de mezcladores de fondos quede registrado formalmente como una señal directa de intención de lavado de dinero.
En términos prácticos, esto significaría que cualquier persona en China que utilice estas herramientas podría quedar automáticamente bajo sospecha ante la ley, sin necesidad de que existan otras pruebas contundentes. Una carga legal enorme que pone en jaque a quienes defienden la privacidad financiera como un derecho legítimo.
La movida no sorprende del todo, considerando que China lleva años endureciendo su postura frente al ecosistema cripto. Sin embargo, apuntar específicamente a tecnologías diseñadas para proteger el anonimato de los usuarios marca una escalada importante.
Para la comunidad cripto global, esta señal es clara: los estados con mayor control centralizado no están dispuestos a tolerar herramientas que escapen a su vigilancia financiera.