El proyecto de ley CLARITY Act, que busca definir con claridad cuándo un activo digital es un valor o una materia prima, parecía avanzar con viento a favor en el Congreso estadounidense. El sector cripto lo veía como una pieza fundamental para operar con seguridad jurídica en el mercado más grande del mundo.
Sin embargo, la política de Washington volvió a meterse en el camino. Un polémico acuerdo de ética vinculado al expresidente Donald Trump tensionó el ambiente en el Senado, dividiendo voluntades justo cuando se necesitaba consenso para sacar adelante la votación antes del receso de agosto.
El líder del Senado ya advirtió que los tiempos están muy ajustados y que aprobar la ley antes del descanso legislativo luce cada vez más difícil. Eso no es un detalle menor: si el proyecto no avanza ahora, podría quedar congelado varios meses más, afectando la confianza de inversionistas y empresas que esperan señales claras desde Norteamérica.
Para Colombia y Latinoamérica, lo que pase con esta regulación importa, porque las decisiones en Washington suelen marcar tendencia en toda la región.