El regulador bursátil de España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), cerró el primer tramo de 2025 con una cifra que prende las alarmas: 1.398 reclamaciones formales de inversores, y prácticamente una de cada cuatro tiene que ver con que las firmas no les explican bien qué pasó con su dinero después de ejecutar un servicio de inversión.
Esto significa que muchos inversores quedan en la oscuridad una vez firmado el contrato o realizada la operación. Sin documentación clara, sin reportes comprensibles, sin seguimiento. Un vacío de información que, en el mundo cripto, puede costar caro.
Aunque el contexto es europeo, la señal aplica directo para Colombia. Acá el inversor retail está creciendo rápido, impulsado en buena parte por el interés en criptoactivos, pero la cultura de exigir transparencia a quienes manejan o asesoran sobre sus recursos todavía es débil.
La lección es sencilla: antes de mover plata, hay que exigir información clara antes, durante y después. Si una plataforma o asesor no puede dar eso, es una señal de alerta que no se debe ignorar.