Coinbase acaba de dar un paso que nadie en suelo estadounidense había intentado formalmente: radicó ante los reguladores una solicitud para ofrecer futuros perpetuos sobre acciones individuales. Este tipo de derivados, muy populares en plataformas offshore, permiten especular con el precio de una acción sin tenerla directamente, y sin fecha de vencimiento del contrato.

Lo interesante aquí no es solo el producto en sí, sino el momento. El ambiente regulatorio en Estados Unidos ha cambiado bastante en el último año, y Coinbase claramente lo está aprovechando para empujar hacia territorios que antes eran territorio prohibido para las cripto.

Si los reguladores dan luz verde, los traders podrían tener exposición a acciones como Apple o Tesla directamente desde el ecosistema cripto, sin necesidad de abrir cuentas en plataformas extranjeras ni asumir los riesgos que eso implica.

Para Colombia y la región, esto es relevante porque marca hasta dónde están dispuestas a llegar las grandes exchanges cuando el entorno regulatorio se los permite. La pregunta ahora es si los reguladores estadounidenses van a seguirles el paso.