El gobierno de Corea del Sur tomó una decisión que ya está generando debate en la comunidad cripto global: a partir de 2027 aplicará un impuesto del 22% sobre las ganancias obtenidas con criptomonedas. La medida no es nueva en el papel, pero el momento en que se confirma sí levanta cejas.

Y es que los números del mercado surcoreano no están nada bien. Los principales exchanges del país registraron una caída de casi el 55% en volumen de negociación durante la primera mitad del año. Eso significa que hay menos gente comprando, vendiendo y moviendo activos digitales, lo que se traduce directamente en menos base gravable para el Estado.

La paradoja es evidente: el gobierno quiere cobrar impuestos justo cuando el pastel se está encogiendo. Para algunos analistas, esta política podría ahuyentar aún más a los inversionistas locales, empujándolos hacia plataformas extranjeras o mercados menos regulados.

Lo que pasa en Corea del Sur importa, porque históricamente ese país marca tendencia en Asia. Si la medida fracasa o genera éxodo de usuarios, otros gobiernos tendrán que repensar sus propias estrategias tributarias cripto.