El fin de semana pasado el mercado cripto se convirtió en el único termómetro financiero disponible para medir el nerviosismo global, y lo que marcó no fue nada alentador. Con Wall Street, los mercados de bonos y el petróleo todos cerrados, las criptomonedas tuvieron que absorber solas el golpe de una escalada geopolítica que nadie esperaba a ese ritmo.
Los ataques de las fuerzas hutíes sobre Riad el sábado, sumados a las advertencias del presidente Trump dirigidas directamente a Irán, dispararon el pánico entre los inversionistas. El resultado fue una caída del 4% en la capitalización global del mercado cripto, que se ubicó en 2.76 billones de dólares. Bitcoin y las altcoins principales sintieron el bajón de forma casi inmediata.
Lo que preocupa a muchos analistas ahora es que este movimiento puede haber sido apenas una probadita. Cuando los mercados tradicionales abran el lunes, la reacción en cadena podría amplificar la presión sobre los activos digitales. Por ahora, los ojos están puestos en cómo evoluciona la tensión en Medio Oriente durante las próximas horas.