El lunes fue un día histórico para los mercados chinos. CXMT, el fabricante de chips de memoria con sede en Hefei, arrancó su vida en bolsa con una subida que dejó a más de uno con la quijada en el piso: casi 470% en su primer día de cotización en Shanghái. Ese disparo catapultó su valoración a cerca de 3.3 billones de yuanes, coronándola como la empresa más valiosa de toda China.

Detrás de ese arranque hay una razón muy concreta: la sed que tiene la industria de inteligencia artificial por memoria especializada. Los inversionistas ven en CXMT una ficha clave dentro de ese ecosistema, y lo demostraron metiéndole plata sin pensarlo dos veces. La compañía logró levantar alrededor de 8.600 millones de dólares con esta salida a bolsa, uno de los IPO más grandes del año.

Este evento no es solo un dato financiero llamativo. Es una señal de que China está apostando fuerte en la carrera de los semiconductores, un terreno donde la competencia con otras potencias tecnológicas se pone cada vez más intensa y estratégica.