Imagínese un billete que sea literalmente imposible de falsificar, no porque tenga tintas especiales o hologramas sofisticados, sino porque las leyes mismas de la física lo protegen. Eso es, en esencia, lo que propone el dinero cuántico: usar los principios de la mecánica cuántica para crear dinero que no puede copiarse sin destruirse en el intento.
Dos expertos en tecnología cuántica van más allá y señalan que esta innovación eliminaría al último intermediario que sobrevive en el sistema del efectivo tradicional: el consenso social. Hoy confiamos en los billetes porque creemos colectivamente que el Banco de la República respalda ese papel. Con dinero cuántico, esa confianza sería innecesaria porque la verificación quedaría garantizada por la física misma.
Para Colombia, donde millones de personas en zonas rurales y populares todavía dependen casi exclusivamente del efectivo, este debate no es ciencia ficción lejana. Es una conversación urgente sobre cómo podría transformarse la confianza en el dinero desde sus cimientos, incluso antes de que el cripto convencional termine de abrirse paso en el país.