Paraguay está viviendo una de las crisis financieras más graves de su historia reciente. La liquidación de Ueno Bank dejó congeladas las cuentas de cerca de tres millones de personas: vendedores ambulantes, pensionados, empleados del sector informal que confiaban sus ahorros en ese banco. De un día para otro, sin previo aviso, su plata quedó inaccesible.
Lo que empezó como un problema bancario rápidamente se convirtió en un escándalo político. Las investigaciones apuntan hacia vínculos con funcionarios cercanos al gobierno paraguayo, lo que ha puesto en jaque la estabilidad institucional del país y generado protestas en las calles.
Ahora bien, esto no es un cuento lejano. En Colombia también existen millones de personas que guardan sus ahorros en entidades financieras sin mayor supervisión de su parte, confiando ciegamente en el sistema. Este tipo de colapsos recuerda por qué muchos en la región están volteando a mirar las criptomonedas como alternativa real: billeteras descentralizadas donde nadie puede congelar tu plata ni un gobierno ni un banco.
La pregunta ya no es si esto puede pasar acá. La pregunta es cuándo nos vamos a preparar.