Cuando se conoció que cerca de 89 millones de dólares desaparecieron de billeteras físicas Coldcard, muchos en la comunidad cripto lo vieron como una tragedia. Eric Balchunas, analista senior de Bloomberg especializado en ETF, lo interpretó de manera completamente distinta: para él, ese episodio es el argumento más poderoso a favor de los ETF regulados de Bitcoin al contado.

Su razonamiento es sencillo pero contundente. Guardar Bitcoin por cuenta propia implica una responsabilidad enorme: claves privadas, frases semilla, dispositivos físicos que se pueden perder, dañar o hackear. Un error humano y el dinero se va para siempre, sin red de seguridad ni quién responda.

Los ETF de Bitcoin, en cambio, trasladan esa carga a custodios institucionales con regulación, seguros y auditorías. Para el inversor promedio, eso no es una concesión ideológica, es simple sentido común.

Wall Street lleva tiempo diciéndolo: la autocustodia es poderosa, pero no es para todo el mundo. Y cada vez que ocurre un incidente como este, los fondos regulados ganan otro argumento a su favor.