En el marco del BSL Chile, Juan Carlos Reyes, presidente de la Comisión Nacional de Activos Digitales (CNAD) de El Salvador, lanzó un mensaje contundente para toda Latinoamérica: los países de la región necesitan construir organismos regulatorios especializados en activos digitales, separados del sistema financiero tradicional. Su argumento es claro, las estructuras regulatorias convencionales no están diseñadas para entender ni gestionar las particularidades del ecosistema cripto.

Este llamado resuena con fuerza en Colombia, donde el sector lleva años pidiendo reglas del juego claras. Aunque el país ha dado algunos pasos, como la supervisión de exchanges por parte de la SFC, todavía falta mucho camino por recorrer para tener un marco regulatorio sólido y específico para activos digitales.

El Salvador, tras su experiencia como pionero en la adopción del bitcoin como moneda de curso legal, acumula aprendizajes valiosos que podrían orientar a países vecinos. La ventana de oportunidad está abierta: Latinoamérica puede construir regulación propia antes de que los mercados más maduros definan los estándares globales y nos toque simplemente seguirlos.