Las criptomonedas siguen siendo terreno pantanoso para los demócratas en Estados Unidos. Un sondeo interno que está circulando entre senadores del Partido Demócrata revela que el 84% de los votantes que participan en primarias demócratas ve con malos ojos a cualquier candidato que reciba respaldo de la industria cripto.

Lo que llama la atención es la magnitud del rechazo. Según el mismo sondeo, las criptomonedas generan más desconfianza entre esa base electoral que sectores históricamente impopulares para los progresistas, como las petroleras o los grandes centros de datos. Un dato que habla mucho del peso que tiene la narrativa de especulación y desregulación asociada al ecosistema digital.

Para la industria cripto, la señal es clara y preocupante: convencer a los demócratas de que el sector merece apoyo político no va a ser tarea fácil. Mientras los republicanos han abrazado el discurso pro-cripto con entusiasmo, el otro lado del espectro político sigue viendo estas tecnologías con escepticismo profundo, lo que complica cualquier avance legislativo que requiera consenso bipartidista en el Congreso estadounidense.