El oro volvió a ganarse la confianza de los inversionistas en julio. Los ETF respaldados en el metal precioso registraron entradas globales por 3.000 millones de dólares, poniendo fin a dos meses consecutivos de salidas de capital. Un giro importante que muchos analistas no esperaban tan pronto.
Con este repunte, el total de activos bajo gestión de estos fondos trepó un 1% para ubicarse en 530.000 millones de dólares. Una cifra que habla por sí sola del peso que sigue teniendo el oro como refugio cuando los mercados se ponen nerviosos.
Y es que la incertidumbre global no da tregua. Entre tensiones geopolíticas, dudas sobre las tasas de interés y volatilidad en los mercados tradicionales, muchos inversionistas están buscando anclas seguras. El oro históricamente ha cumplido ese papel, y los datos de julio confirman que esa lógica sigue vigente.
Para quienes siguen de cerca el ecosistema cripto, esta tendencia es relevante: cuando el oro recupera terreno, suele ser señal de que el apetito por activos alternativos y de reserva de valor está creciendo, algo que también puede favorecer a Bitcoin en el mediano plazo.