Los ETFs de acciones europeas tuvieron un julio para enmarcar: por primera vez desde que estalló la tensión entre Estados Unidos e Irán, a finales de febrero, estos fondos cotizados cerraron el mes con flujos netos positivos. En otras palabras, entró más plata de la que salió, y eso no pasaba hace varios meses.
El dato lo recoge Bloomberg y es una señal bastante clara de que los inversionistas están volviendo los ojos hacia Europa. Durante todo ese período de incertidumbre geopolítica, muchos prefirieron sacar su capital de la región y buscar refugio en activos más seguros o mercados menos expuestos al ruido internacional.
Ahora, con cierta calma relativa en el panorama global, parece que la confianza está regresando. Para quienes siguen los mercados desde Colombia, este tipo de movimientos importa porque muestra cómo la geopolítica afecta directamente el apetito de riesgo a nivel mundial, algo que también impacta los flujos hacia activos alternativos como las criptomonedas. Cuando los grandes fondos vuelven a apostarle a la renta variable tradicional, el ecosistema crypto también lo siente.