Ethereum lleva semanas peleando contra una resistencia que parece de acero: los dos mil dólares. A pesar de que el token acumula un alza del 6% en el último mes, los analistas no están del todo tranquilos. El problema no es que el precio baje, sino que no termina de convencer al mercado de que tiene fuerza real para sostenerse.
Técnicamente, ETH se mueve dentro de un canal ascendente, lo que en teoría es una señal positiva. Sin embargo, algunos indicadores clave muestran debilidad en el impulso. El volumen de negociación no acompaña el movimiento alcista con la misma energía, y eso genera desconfianza entre los traders más experimentados.
Lo curioso es que en la blockchain sí se nota movimiento: el capital sigue llegando al ecosistema de Ethereum. Pero esa entrada de fondos no ha sido suficiente para empujar el precio más allá de esa barrera psicológica de los $2.000.
Si ETH no logra consolidarse pronto por encima de ese nivel, el escenario de una corrección antes de lo esperado se vuelve muy probable. Los próximos días serán clave para saber si este rebote tiene músculo o si es solo un respiro antes de caer.