Desde el pasado 2 de agosto, la Unión Europea dio un paso firme hacia la regulación de la inteligencia artificial: sus nuevas normas de transparencia ya están en vigor y aplican para cualquier chatbot o herramienta que genere contenido como imágenes, texto o audio.
La regla es sencilla pero contundente: si una aplicación usa IA para interactuar con personas o producir contenido sintético, debe decirlo claramente. Nada de hacerse pasar por humano ni ocultar que detrás hay un algoritmo. Quienes no cumplan se exponen a multas que pueden llegar hasta los 35 millones de euros, o el 7% de la facturación global de la empresa, lo que sea mayor.
Esto impacta directamente a desarrolladores de tecnología cripto y Web3 que usan chatbots para atención al cliente o generación de contenido. Europa está marcando un estándar que otros países podrían seguir pronto.
Para los usuarios colombianos que interactúan con plataformas europeas, esta normativa trae mayor claridad sobre con quién —o con qué— están hablando en realidad.