FalconX, uno de los brókers de activos digitales más reconocidos del ecosistema cripto, tomó una decisión difícil: recortar aproximadamente el 10% de su fuerza laboral. Esta reducción llega en un momento en que el mercado sigue sin recuperar el dinamismo de años anteriores, y muchas empresas del sector buscan cómo ajustar sus operaciones para mantenerse a flote.
Pero los despidos no fueron la única movida. La compañía también desistió de una solicitud de licencia que tenía en trámite, señal clara de que está repensando dónde y cómo quiere operar. Todo apunta a que Singapur se convirtió en su apuesta principal, concentrando allí sus esfuerzos regulatorios y estratégicos.
Este tipo de decisiones no son aisladas. En el mundo cripto, varias firmas llevan meses reorganizando sus estructuras, cerrando frentes costosos y buscando jurisdicciones más amigables. FalconX parece seguir ese mismo camino: menos personal, menos trámites pendientes y una visión más concentrada geográficamente para capear el invierno digital que aún no cede del todo.