Una empresa japonesa acaba de hacer un movimiento que está dando de qué hablar en el mundo cripto: Quantum Solutions, con sede en Tokio, liquidó mil ETH de su tesorería corporativa a un precio cercano a los 1.900 dólares por token, lo que le dejó en caja alrededor de 1,9 millones de dólares.
La plata no va a repartirse entre accionistas ni a quedarse quieta en una cuenta. El destino es claro: financiar infraestructura de inteligencia artificial a través de su filial GPT Pals Studio, que al parecer tiene planes ambiciosos en ese sector que hoy mueve millones en inversión global.
Lo curioso del asunto es que la operación les va a generar una pérdida contable. Es decir, en los libros no sale bien, pero la compañía decidió asumir ese costo para apostarle de lleno al negocio de la IA.
Este caso no es aislado. Cada vez más firmas están usando sus reservas en criptomonedas como trampolín para entrar a otros sectores tecnológicos, y la inteligencia artificial se está convirtiendo en el destino favorito de ese capital.