Una empresa japonesa tomó una decisión que está dando de qué hablar en el mundo cripto: Quantum Solutions, con sede en Tokio, liquidó 1.000 ETH a través de su filial GPT Pals Studio, vendiendo cada token a 1.903 dólares para llevarse cerca de 1,9 millones de dólares en total.

¿La razón? Financiar centros de datos de inteligencia artificial. Lo interesante es que la operación les va a generar una pérdida contable, lo que significa que vendieron por debajo del precio al que registraron esos activos en sus libros. Aun así, decidieron asumir ese golpe con tal de meterle plata a la carrera de la IA.

Vale la pena mencionar que la compañía también amplió su límite autorizado de venta de ETH a 4.375 tokens, señal de que esta no será la única movida en ese sentido.

Lo que nos deja esta historia es una tendencia clara: cada vez más empresas están mirando sus tesorerías cripto no como una inversión a largo plazo, sino como capital disponible para apostarle a la inteligencia artificial, el sector que hoy mueve todas las fichas.