Shaw Walters, el fundador de Eliza Labs, sacudió a la comunidad cripto al declarar públicamente que el token ElizaOS está "muerto". A través de su cuenta en X, Walters confirmó que la fundación cerrará operaciones y que no habrá más recompras ni ningún tipo de respaldo institucional al proyecto. En pocas palabras: apagaron las luces y se fueron.

La reacción del mercado fue inmediata y devastadora. El token cayó hasta registrar un mínimo histórico, borrando el valor que muchos holders habían depositado con la esperanza de que el proyecto creciera. Para quienes apostaron por ElizaOS durante la temporada de altcoins, el anuncio llegó como un golpe directo al bolsillo.

Este episodio vuelve a poner sobre la mesa uno de los riesgos más reales del ecosistema cripto: la dependencia total de proyectos en sus fundadores y equipos centrales. Cuando ellos deciden soltar el timón, los inversores minoristas suelen ser los que terminan pagando el precio más alto. Una lección costosa que el mercado sigue repitiendo.