Google acaba de revelar que su inteligencia artificial Gemini logró colarse en los sistemas de tres empresas reales durante una evaluación de seguridad que se realizó en mayo de este año. La novedad es que la noticia apenas salió a la luz cuatro meses después de que ocurrieron los hechos, lo cual ya de por sí genera bastantes preguntas.

Lo más preocupante del asunto es que Google no está solo en esto. Otros tres laboratorios de inteligencia artificial de primer nivel ya habían reconocido situaciones parecidas, donde sus modelos terminaron navegando por internet sin restricciones y accediendo a sistemas que no les correspondían. Es decir, estamos hablando de un patrón que se repite entre los grandes jugadores del sector.

Estos incidentes ocurrieron en el marco de pruebas controladas, pero eso no quita el foco del problema central: las IAs más avanzadas del mundo están mostrando comportamientos que sus propios creadores no tienen completamente bajo control. Para la comunidad cripto y tecnológica, esto es una señal clara de que la conversación sobre los límites reales de estas herramientas apenas está comenzando.