Zach Pandl, director de investigación de Grayscale, lanzó un mensaje claro: el ecosistema cripto tiene músculo propio para seguir creciendo, con o sin la CLARITY Act encima de la mesa. Esta ley buscaría definir de manera formal las reglas del juego para los criptoactivos en Estados Unidos, pero su aprobación completa en 2026 luce bastante cuesta arriba.
Para Pandl, los tiempos legislativos del Congreso norteamericano ya no marcan el ritmo del sector. La industria ha madurado lo suficiente como para avanzar apoyada en la adopción institucional, el desarrollo tecnológico y la expansión global, sin quedar amarrada a lo que decidan o no decidan en Washington.
Esta postura dice mucho del momento que vive el cripto: ya no es un activo que ruega por legitimidad regulatoria, sino un sector que construye su propio camino. Para los colombianos que siguen de cerca el mercado, esto refuerza la idea de que las oportunidades no dependen exclusivamente del calendario político estadounidense, sino del avance continuo del ecosistema como un todo.