Wall Street sigue batiendo máximos históricos, pero detrás de esa euforia hay una preocupación que está ganando fuerza entre los grandes gestores de fondos del mundo: la inteligencia artificial ya no es solo una oportunidad, también se convirtió en el riesgo más señalado para los mercados globales.
El punto clave está en cómo está armado el S&P 500 hoy. Un puñado de gigantes tecnológicos —todos con exposición directa a la IA— concentran una parte enorme del índice. Eso significa que si el gasto en inteligencia artificial empieza a frenarse, o si los resultados no cumplen las expectativas del mercado, el golpe podría ser desproporcionado para el índice más seguido del mundo.
Para los inversionistas colombianos que tienen ETFs o productos atados al S&P 500, esto no es un tema lejano. Una corrección fuerte en las grandes tech estadounidenses se sentiría directamente en los portafolios locales.
La IA transformó los mercados, sí. Pero también creó una dependencia que pocos estaban midiendo con cuidado hasta ahora.