La historia de Sam Bankman-Fried no terminó cuando cayó FTX. Los 500 millones de dólares que el ex magnate cripto inyectó en Anthropic, la empresa detrás del asistente de inteligencia artificial Claude, siguen siendo un tema incómodo para la industria.

Lo que más preocupa a los críticos no es solo el dinero en sí, sino las conexiones que SBF tejió antes de su caída. Según varios analistas, su red de influencias todavía permea ciertos círculos donde se toman decisiones importantes sobre cómo debe regularse y desarrollarse la IA de manera segura. Eso, para muchos, es una señal de alerta que no se puede ignorar.

Anthropic se ha posicionado como una de las compañías más serias en materia de seguridad en inteligencia artificial, por lo que cargar con el legado financiero de alguien condenado por fraude masivo complica bastante su imagen pública.

En Colombia y en toda América Latina, donde el interés por la IA crece a pasos agigantados, este tipo de debates nos recuerdan que detrás de las grandes tecnologías siempre hay historias de dinero y poder que vale la pena seguir de cerca.