El Senado de Estados Unidos le cerró la puerta a la Ley CLARITY, un proyecto que buscaba definir de una vez por todas cómo se regulan los activos digitales en ese país. Para avanzar, necesitaba 60 votos y no los consiguió, quedando paralizado antes de poder prosperar.

Las consecuencias no se hicieron esperar. Circle, la empresa detrás del stablecoin USDC, vio cómo sus acciones se hundían un 11% en bolsa apenas se conoció el resultado. No es casualidad: Circle había apostado fuerte por un marco regulatorio claro en EE.UU., y este tropiezo político le pegó directamente en el precio.

Lo que queda claro con este episodio es que la incertidumbre regulatoria sigue siendo uno de los talones de Aquiles del sector cripto en Norteamérica. Sin reglas definidas, los inversionistas se ponen nerviosos y el mercado lo refleja al instante.

Por ahora, el debate sobre cómo regular las criptomonedas en EE.UU. vuelve a fojas cero, y la industria tendrá que esperar una nueva ventana política para intentarlo de nuevo.