La empresa Consensys confirmó uno de los incidentes de seguridad más llamativos de los últimos tiempos en el mundo cripto: un programador vinculado al régimen norcoreano logró infiltrarse en el equipo de desarrollo de MetaMask y estuvo trabajando en el código de la billetera durante aproximadamente un mes antes de ser descubierto.
El caso enciende las alarmas porque MetaMask es una de las herramientas más usadas en todo el ecosistema Web3, con millones de usuarios alrededor del planeta. Que alguien con esas intenciones haya tenido acceso interno al código —así sea por un período corto— es un asunto que no se puede tomar a la ligera.
Corea del Norte lleva años usando hackers y desarrolladores encubiertos para financiar sus operaciones a través del robo de criptoactivos. Grupos como Lazarus tienen un historial extenso de ataques a plataformas blockchain, y esta táctica de infiltración laboral es parte de su estrategia.
Consensys asegura que identificó y removió al intruso a tiempo, sin que se presentaran daños mayores. Aun así, el episodio deja una pregunta abierta sobre qué tan robustos son los procesos de verificación de identidad en los equipos de desarrollo cripto.