El CEO de OKX en Brasil, Guilherme Sacamone, dibujó un panorama bastante revelador sobre hacia dónde va el mercado cripto brasileño en los próximos dos años. Su lectura es clara: para 2027, el sector habrá pasado por un filtro duro, con regulaciones más exigentes que dejarán fuera a varias empresas que hoy operan en ese país. Sobrevivirán las que tengan músculo real y cumplimiento normativo en regla.
Pero lo más interesante no es quién cae, sino qué crece. Sacamone apunta a la tokenización de activos del mundo real como el gran protagonista de esa nueva etapa. Inmuebles, deuda, instrumentos financieros tradicionales moviéndose en blockchain: eso es lo que el ejecutivo ve tomando fuerza cuando el ruido especulativo se calme.
Para Colombia, esta proyección llega en un momento oportuno. Nuestro marco regulatorio cripto todavía está tomando forma, y el ejemplo brasileño muestra que la madurez del sector no llega sola: la empuja la regulación. Mejor estar atentos a cómo evoluciona ese proceso al sur del continente, porque lo que pase allá puede marcar el camino de lo que venga acá.