El miércoles fue una jornada de dos velocidades en los mercados financieros. Mientras el oro escalaba a sus niveles más altos en seis semanas impulsado por una fuerte demanda desde China, y el S&P 500 celebraba un nuevo récord histórico, Bitcoin se quedó atascado sin poder cruzar con convicción la barrera de los 64.000 dólares.
La demanda china del metal precioso fue el motor principal de ese rally, reflejando que los inversores en Asia siguen viendo en el oro un refugio confiable en tiempos de incertidumbre global. Ese apetito por activos seguros contrastó con la indiferencia relativa hacia las criptomonedas.
Lo llamativo del asunto es que BTC no se montó en el bus del optimismo que sí recogió a la renta variable americana. Esto confirma algo que varios analistas vienen señalando: Bitcoin está operando con lógica propia, desconectado por ahora de los movimientos tradicionales del mercado.
Para los inversionistas colombianos que siguen el cripto, la señal es clara: el rey de las criptos todavía busca su propio catalizador para retomar vuelo.