El oro tokenizado acaba de pasar una prueba importante. Según un análisis de RedStone, durante la reciente turbulencia que sacudió los mercados, este activo digital demostró estabilidad técnica dentro de los protocolos descentralizados, aguantando la presión sin mayores inconvenientes. Una buena señal para quienes apuestan por llevar activos del mundo real a la blockchain.

Pero aquí viene el pero: a pesar de ese desempeño sólido, la adopción real del oro tokenizado como garantía en préstamos DeFi sigue siendo casi nula. Menos del 2% de este activo se está usando como colateral, lo que revela una brecha enorme entre el potencial técnico y el uso cotidiano.

Para Colombia y el resto de América Latina, donde el oro tiene un peso cultural y económico histórico, esto debería llamar la atención. Hay una oportunidad real de democratizar el acceso a crédito respaldado por un activo que la gente ya conoce y valora.

La infraestructura está lista. Lo que falta es que los usuarios, plataformas y reguladores le pierdan el miedo y empiecen a explorar este camino con más decisión.