Lo que alguna vez fue el corazón palpitante de la minería de Bitcoin ahora enfrenta su hora más oscura. Poolin, el pool que en su mejor momento concentraba una porción gigante del poder computacional de la red de BTC a nivel mundial, acaba de acogerse al Capítulo 11 de bancarrota en el estado de Nueva Jersey, un proceso que le permite reorganizarse mientras enfrenta a sus acreedores.
Los números no mienten y pintan un cuadro bastante difícil: la compañía reporta pasivos que pueden llegar hasta los 500 millones de dólares, mientras que sus activos apenas rozan los 10 millones. Una brecha brutal que explica por qué esta solicitud era prácticamente inevitable.
La caída de Poolin no es un caso aislado. El mercado bajista de 2022, el encarecimiento de la energía y la creciente competencia en el sector minero golpearon fuerte a varios gigantes de la industria. Lo que hoy le pasa a este titán sirve como recordatorio de que en el ecosistema cripto, incluso los más grandes pueden tambalearse cuando las condiciones cambian de golpe.