El mundo de las fintech volvió a sacudirse esta semana con un caso que tiene más de película que de ciberataque convencional. La plataforma Revolut salió a aclarar públicamente que no ha tenido ningún tipo de comunicación directa con el grupo de hackers que le exigió un rescate millonario, y eso ya de por sí es raro.

Lo que llama la atención es la forma en que operaron los delincuentes: en lugar de negociar en la sombra, como suele ocurrir en estos casos, decidieron hacer su exigencia a plena luz, frente a todo el mundo. Pidieron 3 millones de dólares en Monero y además 10.000 Bitcoin, una combinación que mezcla una cripto enfocada en privacidad con la más reconocida del mercado.

Que los atacantes hayan elegido Monero no es casualidad. Esta criptomoneda es prácticamente imposible de rastrear, lo que la convierte en favorita entre quienes quieren moverse sin dejar huella digital.

Por ahora Revolut no confirmó si hubo brecha real de datos, pero el silencio también dice mucho. El caso sigue abierto y la comunidad cripto está pendiente de cada movimiento.