La compañía detrás de XRP volvió a sacar del mercado 10 millones de unidades de RLUSD, su stablecoin anclada al dólar estadounidense. Esta operación se suma a una cadena de quemas que ha venido reduciéndole músculo a la oferta circulante del activo en las últimas semanas.

El mecanismo de quema no es casualidad ni un gesto simbólico. Ripple lo usa para calibrar la relación entre lo que hay disponible y lo que realmente se está demandando. Cuando hay más fichas circulando de las que el mercado necesita, eliminarlas ayuda a sostener la estabilidad del precio y la paridad con el dólar, que es justamente la promesa central de cualquier stablecoin seria.

En un sector donde la confianza lo es todo, este tipo de acciones manda una señal clara: el equipo está dispuesto a hacer los ajustes necesarios para mantener el proyecto en orden. Con competidores fuertes como USDT y USDC dominando el mercado de stablecoins, Ripple sabe que la disciplina en la gestión de su oferta puede ser un diferenciador clave para ganarse un espacio relevante.