Ripple acaba de dar un paso que vale la pena seguir de cerca. La empresa detrás de XRP anunció inversiones estratégicas en dos firmas fintech: Zilo y Licuid. El objetivo es claro: hacer que los fondos tokenizados puedan usarse como garantía desde el mismo momento en que son creados, sin esperar procesos lentos ni intermediarios innecesarios.

Esto no es poca cosa. Hoy en día, cuando alguien quiere usar un activo financiero como respaldo para conseguir liquidez, el proceso puede tardar días. Con la tokenización sobre blockchain, ese tiempo se reduce drásticamente y la operación gana en transparencia y eficiencia.

La movida de Ripple apunta directamente a modernizar los mercados de capitales tradicionales, sectores que históricamente han sido lentos para adoptar tecnología nueva. Al meter ficha en estas dos empresas, la compañía busca construir infraestructura real para que las finanzas tokenizadas dejen de ser experimento y se vuelvan práctica cotidiana.

Para Colombia y el resto de Latam, esta tendencia merece atención. Los mercados locales de deuda y fondos podrían beneficiarse enormemente si adoptan estos modelos antes de que lleguen ya impuestos desde afuera.