Michael Saylor salió a defenderse después de que Strategy —la empresa que él mismo lidera— confirmara la venta de una parte de sus bitcoins. El fundador fue enfático: él, como individuo, jamás ha desprendido un solo satoshi de sus holdings personales. Su filosofía sigue intacta: comprar y aguantar sin importar las turbulencias del mercado.

Sin embargo, la aclaración no apagó el debate. Para muchos en la comunidad cripto, incluyendo voces colombianas que llevan años siguiendo cada movimiento de Saylor como si fuera evangelio, la distinción entre "yo personal" y "mi empresa" suena a malabarismo semántico. Al final del día, él es la cara visible y la mente detrás de Strategy.

Lo que queda claro es que las corporaciones manejan lógicas distintas: tesorería, obligaciones fiscales, liquidez operativa. Una empresa no puede darse el lujo de ser tan dogmática como una persona.

El episodio sirve de recordatorio para los colombianos que invierten en cripto: separar la narrativa del vocero de las decisiones reales de cualquier organización siempre es una jugada inteligente.