El Senado de Estados Unidos dejó en el limbo la Ley CLARITY después de que una votación de procedimiento no lograra los votos suficientes para seguir adelante. Esta normativa venía trabajándose desde hace meses y buscaba definir cómo se supervisarían los criptoactivos en ese país, algo que el sector lleva años pidiendo a gritos.

El trancón no es menor. Sin esa ley, los proyectos cripto siguen operando en una zona gris regulatoria donde no queda claro si un activo es un valor o una materia prima, y qué entidad —la SEC o la CFTC— tiene la última palabra. Esa incertidumbre afecta directamente a empresas, inversores y desarrolladores que necesitan reglas claras para moverse con confianza.

Para Colombia y el resto de América Latina, lo que pase en Washington importa. Cuando el mercado estadounidense tambalea por líos regulatorios, los efectos se sienten en los precios y en la confianza general del ecosistema cripto global. Por ahora, el debate legislativo queda abierto y sin fecha definida para retomarse.